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jueves, 18 de junio de 2015

El sueño de Walter D.

Walter sabía de sobra que su tiempo se terminaba. Quizás con una certeza aún mayor que el común de los mortales, dada la corrosión que avanzaba sobre sus pulmones a cada segundo vivido.
La decisión había sido tomada. Era una solución experimental, arriesgada, pero más lo era morirse y dejar que el sacrificio de una vida se desperdiciara en manos de gente inútil, sin su visión tan perfecta del mundo por crear.
Se consideraba a sí mismo un emperador, y como tal daría lo que fuera por mantener a su imperio rozagante y poderoso.
Excepto su vida.
La prensa quiso inmiscuirse en sus asuntos pero una extrema discreción reforzada por matones bien pagos, logró mantenerla a raya.

Nos fundimos, Walter, los empleados conocen de tu enfermedad y su moral se encuentra por el suelo. Los huelguistas acabarán por devorarnos hasta los huesos - dijo su hermano una vez, en una charla de café.
No seas absurdo, Roy, ni te ahogues en una lágrima. Yo estoy bien, voy a hacerles creer a todos que mi condición es pura superchería, porque tengo un plan infalible que nos llevará a la cima para siempre.

Estos pensamientos y algunos otros se agolpaban en su cabeza mientras avanzaba hacia la cámara de preservación. El ardor de su pecho se volvía insostenible, pero no podía ser vencido.
La guerra se libraba en su cuerpo y en su nación; él no resultaría derrotado. ¡Jamás!

Papi irá a descansar, Diane, no llores por que estaré bien. Papi necesita dormir mucho para levantarse fuerte como antes y poder volver a jugar juntos. Cuidá de los amigos de papi ¿Sí?, eso, no llores más; estaré con vos antes de lo previsto.

El procedimiento aún tenía fallas, la posibilidad de que no volviera a despertar era aún bastante alta; asímismo, aún un 0.001 % era suficiente para aferrarse a la vida.
La idea se la había dado Heinlein con su Puerta al verano. ¿Es esto posible, Robert?¿Puede uno volver totalmente curado del sueño? - le preguntó eufórico por teléfono; y gracias a lo puntilloso de la respuesta del escritor, Walter pudo empezar a diseñar el proyecto más ambicioso de su vida: volver de la muerte transformado en el hombre más poderoso del mundo.

Escuchame atentamente, debajo de mi cama hay una puerta trampa. Abrila, sacá el baúl que está allí. Dentro, vas a encontrar unas hojas mecanografiadas. No las pierdas, nuestro futuro depende de ellas. Yo voy a volver, hermano, y cuando yo vuelva irás vos y a tu regreso ambos seguiremos siendo jóvenes en un futuro lejano donde nuestro poder no conocerá un tope. Hasta el mismísimo gobierno de los Estados Unidos pulirá nuestras botas con su sudor.
Dentro de tres meses dirás al mundo que he muerto y sólo vos únicamente sabrás la verdad.
Mi muerte desencadenará el consumo según lo previsto, llevándonos a una era dorada.
No puedo permitirme ser molestado hasta que encuentren la cura.
Adiós Roy. Nos veremos a la vuelta - sentenció por teléfono y cortó no bien escuchó los primeros sollozos de su hermano al otro lado de la linea.

Señor Disney, ¿Se encuentra usted listo? - preguntó uno de los seis médicos y técnicos que se encontraban en la cámara.
Sí, adelante - respondió Walter y entró en la cámara de criogenización con paso decidido y la piel desnuda erizada por el vapor fresco que de allí emanaba.
Ya conoce el procedimiento, iremos bajando gradualmente la temperatura de la cámara para que la homeostasis de su cuerpo pueda ir llevándolo lentamente a un estado de sopor. El gel que tiene en su cuerpo alivianará la asimilación de la diferencia de temperatura. Las mangueras que hemos conectado en las venas de sus codos y rodillas lo mantendrán nutrido mientras duerma, y los electródos de su pecho y cabeza tendrán la doble función tanto de monitoreo como de emisión eléctrica; a fin de asegurarnos su supervivencia. - sonó una voz por un pequeño parlante, dentro de la cámara.
Sólo tráiganme de vuelta cuando sea posible - contestó Disney secamente reprimiendo una queja por el brutal acceso de tos que lo embargaba y cerró los ojos; entregándose lentamente al sopor que comenzaba a invadirlo.

Bienvenido al futuro, Walt - se dijo a sí mismo, y sonrió al tiempo que perdía la conciencia.

4 comentarios:

  1. Ingenioso. No se me habría ocurrido contar la historia de su pre-sueño. Tal vez pudo haber algo más en el medio, pero contarlo, agregarlo e inventarse una historia seguramente lo hubiera empeorado para llegar a la misma conclusión.

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    1. Mi querido Tom, desde ya te agradezco el coemntario y la lectura.

      Considero que en este vastísimo mundo hay infinidades de grandes historias que ya interiorizamos como simples por haberlas conocido en edades donde carecíamos de recursos para entenderlas a fondo; pero que, analizadas concienzudamente, tienen características hasta de Ciencia Ficción, como ésta.

      El aporte del Profesor Lunar sobre el relato de Heinlein, el fortuito comentario de "Que frío hace, vamos a terminar como Walt Disney" de un compañero de trabajo y una mente que, cual licuadora, fusiona información vertiginosamente rápido dan como resultado un grupete simpático de palabras como este del que estamos hablando.

      Un abrazo enorme.

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  2. Leí unas cuantas historias ingeniosas sobre Disney y su estado de congelación, es algo que da para mucho. Me gusta tu cuento y es bueno que te animes a meterte con qué hay de cierto en ello.
    Saludos.

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    1. Es un tema que da muchísima tela por cortar, si bien traté de llevarlo por un sendero lo más lógico posible.
      Gracias por pegarte una vuelta, che, me alegra que te haya gustado.

      Un fuerte abrazo.

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