El lugar donde podés leer la Biblia dentro de un calefón

Blog-pi@hotmail.com

martes, 6 de octubre de 2015

El desarraigo final

En el año 2016 D.C, todos los países del mundo convergieron en digitalizar cada expresión cultural existente y las pusieron, al unísono, al alcance de cada usuario de internet, siendo el modo de consulta online - sin posibilidad de descarga - la única condición.

Cada libro, monumento, disco, escultura y cuadro fue reducido a polvo y ceniza al año siguiente en todo el planeta.
En "La Resurrección" -como pasaría a la base de datos este acontecimiento- cada nexo físico con la Historia había renacido como combinaciones de ceros y unos en la Red, quedando al alcance de cualquiera en cualquier momento y lugar.


La memoria humana fue fluctuando y la hiper disponibilidad eliminó a la costumbre de registrar la información por fuera del sistema informático.

Veinticinco años después, los servidores que guardaban esa información fueron destruidos.


Leé todos los cuentos haciendo click AQUÍ

6 comentarios:

  1. No sería extraño que algo así pudiera suceder.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estamos cada vez más cerca de hacerlo posible.

      Un abrazo enorme, Raulo.

      Eliminar
  2. Fascinante, apocalíptico, abrumador...
    Me encantó, Elliott.
    ¡Saludos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tu generosidad Juan.
      ¡Un fuerte abrazo!

      Eliminar
  3. La destrucción de la cultura? Otro Fahrenheit 451, más cauteloso y sutil? Muy bueno!
    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Alfred, bienvenido al blog.

      Otro Fahrenheit 451... guau, me queda un poco grande la comparación pero digamos que es la destrucción del pasado de la humanidad, porque la cultura - sólo en sí misma - es más abarcativa que sólo las distintas expresiones de arte en los que habitualmente se concibe.

      Así y todo entiendo a donde vas.
      Yo pienso en algo así como una situación terrorífica porque en la obra de Bradbury el fuego - digamos - convencía a la fuerza a quien no quisiera desprenderse de sus libros. Sin embargo, al paso que vamos, estará tan naturalizado el consenso de "todo entra en un puñado de bits, usemos el espacio físico para algo más" que no habrá necesidad de apelar a la convicción.
      Se podrá hacer y deshacer y estará todo más que bien.
      Como los absurdos cambios históricos de 1984 de Orwell.

      Un abrazo.

      Eliminar